
BIOGRAFÍA
Benito era hijo de un noble de la ciudad romana de Nursia, en la actualidad Norcia, en la región de UmbrÍa. Benedicto nació alrededor del año 480, y el año en que abandonó sus estudios y se marchó de casa «fue probablemente unos años antes del 500». Su padre era Eutrópio, y su abuelo Justiniano Probo, cónsul y capitán general de los romanos en la región de Norcia, de la familia de los Anicia.
Su madre se llamaba Abundancia Claudia y era de la familia de los Reguardati de Norcia. Según la misma tradición, tuvo una hermana melliza, Escolástica.
Si el año 480 es aceptado como el año de su nacimiento, el año en que abandonó sus estudios y el hogar sería el año 500. El relato de San Gregorio hace que sea imposible suponer que tuviera menos de 20 años en ese momento. Tenía la edad suficiente para estar en medio de sus estudios literarios, para comprender el verdadero significado y el valor de la vida disoluta y licenciosa de sus compañeros, y de haber sido profundamente afectado por el amor de una mujer. Estaba al comienzo de la vida, y tenía a su disposición los medios para una carrera como noble romano; claramente no era un niño sino un adolescente.
Benito pasó un tiempo viviendo como ermitaño, en aislamiento espiritual en una cueva identificada posteriormente como el Sacro Speco en Subiaco. Los monjes de un monasterio cercano pidieron a Benito, que por entonces era un hombre santo muy conocido, que se convirtiera en su nuevo abad. Sin embargo, su insistencia en una disciplina monástica adecuada le enfrentó a la comunidad, que intentó envenenarlo.
San Benito quebró el vaso que contenía veneno con la sola señal de la cruz hecha sobre él. Cuando los monjes fueron perturbados por el maligno, el santo mandó que hicieran la señal de la cruz sobre sus corazones. Una cruz era la firma de los monjes en la carta de su profesión cuando no sabían escribir. Todo ello no hace más que invitar a sus discípulos a considerar la santa cruz como señal bienhechora que simboliza la pasión salvadora del Señor, por la que se venció el poder del mal y de la muerte.
Benito escapó milagrosamente del daño y regresó a su cueva.
Benito de Nursia fue un monje y abad que vivió en los siglos V y VI d.C. Fundó varios monasterios y escribió una regla para monasterios que se convirtió en fundamental para el monacato occidental. La Iglesia católica lo venera como patrón de Europa.
EL MONJE Y EL COMBATE ESPIRITUAL
La historia esotérica de San Benito se centra en su fama como el mayor exorcista y protector contra las fuerzas oscuras. Su símbolo principal es una medalla secreta cargada de símbolos ocultos y frases en latín que actúan como un escudo espiritual contra el mal, las envidias y los maleficios.
LA MEDALLA DE SAN BENITO
El origen de esta medalla se fundamenta en una verdad y experiencia del todo espiritual que aparece en la vida de san Benito tal como nos la describe el papa san Gregorio en el Libro II de los Diálogos. El Padre de los monjes usó con frecuencia el signo de la cruz como signo de salvación, de verdad, y purificación de los sentidos.
La medalla tal como hoy la conocemos, se puede remontar al siglo XII o XIV o quizá a una época anterior y tiene su historia. En el siglo XVII, en Nattenberg -Baviera-, en un proceso contra unas mujeres acusadas de brujería, ellas reconocieron que nunca habían podido influir malignamente contra el monasterio benedictino de Metten porque estaba protegido por una cruz. Hechas investigaciones sobre esa cruz, se encontró que en las tapias del monasterio se hallaban pintadas varias cruces con unas siglas misteriosas que no supieron descifrar. Continuando la investigación entre los códices de la antigua biblioteca del monasterio, se encontró la clave de las misteriosas siglas en un libro del siglo XIV. En efecto, entre las figuras aparecía una de san Benito alzando en su mano derecha una cruz que contenía parte del texto que se encontraba sólo en sus letras iniciales en las astas cruzadas de las cruces pintadas en las tapias del monasterio de Metten, y en la izquierda portaba una banderola con la continuación del texto que completaba todas las siglas hasta aquel momento misteriosas.
Benedicto XIV, en marzo de 1742, aprobó el uso de la medalla que había sido tachada anteriormente, por algunos, de superstición. Dom Gueranger, liturgista y fundador de la Concregación Benedictina de Solesmes, comentó que el hecho de aparecer la figura de san Benito con la santa Cruz, confirma la fuerza que su signo obtuvo en sus manos. La devoción de los fieles y las muchas gracias obtenidas por ella es la mejor muestra de su auténtico valor cristiano.
SIGNIFICADO DE LA MEDALLA
Explicación del anverso
En las antiguas medallas aparece, rodeando la figura del santo, este texto latino en frase entera:
Eius in óbitu nostro preséntia muniámur. “Que a la hora de nuestra muerte, nos proteja tu presencia”.
En las medallas actuales, frecuentemente desaparece la frase que es sustituida por esta: Crux Sancti Patris Benedicti, o todavía, más simplemente, por la inscripción: Sanctus Benedictus.
Explicación del reverso
- En cada uno de los cuatro lados de la cruz: C. S. P. B. Crux Sancti Patris Benedicti. Cruz del Santo Padre Benito
- En el palo vertical de la cruz: C. S. S. M. L. Crux Sácra Sit Mihi Lux. Que la Santa Cruz sea mi luz
- En el palo horizontal de la cruz: N. D. S. M. D. Non Dráco Sit Mihi Dux. Que el demonio no sea mi jefe
- Empezando por la parte superior, en el sentido del reloj: V. R. S. Vade Retro Satána. Aléjate Satanás – N. S. M. V. Non Suáde Mihi Vána. No me aconsejes cosas vanas – S. M. Q. L. Sunt Mála Quae Libas. Es malo lo que me ofreces – I. V. B. ípse Venéna Bíbas. Bebe tú mismo tu veneno
En la parte superior, encima de la cruz suele aparecer unas veces la palabra PAX y en las más antiguas IESUS

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